Chiapas y Oaxaca

parte I

Aprovechando las buenas vacaciones que nos da nuestro trabajo, decidimos salir por una semana hacia la costa de Chiapas y Oaxaca. Llegamos a la ciudad de Tuxtla Guitierrez y para empezar el viaje, salimos en una van sentados por 3 horas hacia  playa Boca del Cielo.

Para llegar a boca del cielo, se tiene que transbordar 3 veces desde Tuxtla, en el viaje conocimos a la señora María, que gracias a que su destino también es el mismo que el nuestro, aprovechamos para preguntarle todo lo que sea posible acerca del puerto, llegamos a nuestro destino y gracias a dios, la señora María nos invita a comer a su casa, nos dirigimos hacia la playa y entramos a una pequeña cabaña que nos recibe con una estufa de leña, hecha de adobe, nos ofrece tortillas hechas a mano, polvo de pepitas, queso, unas historias del pueblo, que difícilmente los guías de turistas conocen y una vista del atardecer en la playa sin igual, no cabe duda que la comida más sencilla es la mejor, un taco no es un platillo mexicano, es una forma de comer, un símbolo social que bien conocemos todos, desde Carlos Slim hasta nosotros mismos, la señora María no tenía mucho pero todo lo que tiene da y eso a final de cuentas le da más de lo que cualquiera pueda tener.

silueta

Seguimos nuestro camino y el puerto no nos ofrece mucho gastronómicamente, más que el típico menú de las playas, seguro tenemos que regresar e investigar mejor. La diversión por las noches y los paisajes están a la orden del día, pero eso les contaremos en otra ocasión.

2 Días después decidimos viajar a Oaxaca, un viaje de 6 horas y curvas serpenteantes nos esperan, hemos decidido no dormir en el camino y observar el paisaje, después de unas cuantas paradas técnicas llegamos a San José del Pacifico, la verdad es que el calor y la playa nunca han sido lo nuestro y al ver que el pueblo nos recibe con neblina a las 3:00 pm sonreímos y con maleta en mano nos apresuramos a buscar refugio y cambiar las bermudas y las chanclas por pantalón, gorro y guantes. Al ser la parte más alta de la sierra oaxaqueña, parece vigilar el océano Pacifico y decirte quédate quieto y observa, por que en realidad el pueblo es una solo cuadra a pie de carretera de unos 50 mts.

pacifico

Rápidamente encontramos una cabaña muy acogedora con Don Honorio, que vive con su familia a unos pasos de donde nos disponemos a descansar. Al ser una comunidad de paso, reconocida por su hongo alucinógeno “derrumbe”, casi nadie presta atención a la autosuficiencia del pueblo, ellos siembran y cosechan sus alimentos, hornean su pan y curten su tasajo.

Siempre hemos pensado que el frío, lejos de entristecernos, nos alegra el día y aquí a partir de las 3:00 pm las nubes bajan y solo dejan ver unos cuantos metros frente a ti, salimos a conocer el pueblo y nos encontramos con el borracho del lugar, gente a caballo y una vista sin igual, en la que si corres con suerte y el cielo esta despejado, puedes observar a 60 km el espejo que se forma en el océano pacifico al atardecer.

Por recomendación de Don Honorio, visitamos el restaurante “Rayito de sol” , de por si el pueblo ya esta muy decorado con hongos de madera, este lugar no es la excepción y como siempre tratamos de obedecer las señales, decidimos pedir un caldo de hongos y un chocolate de agua. Lo que sucedió después, no podemos explicarlo tan fácil, el consomé, además de un muy buen sabor, nos trajo dentro de nosotros al probarlo algo a lo que no hemos podido ponerle nombre, tanto que empezamos a soltar algunas lagrimas, en el caldo y frente a la mirada de algunos comensales y camioneros de paso que pararon a cenar.

Aquí es donde el viaje se pone más interesante, regresamos a la cabaña y la señora María – esposa de Don Honorio – nos ofrece un taco de tasajo para poder dormir como se debe, con el estomago lleno y el alma contenta, pensando en una bicicleta, un atrapa sueños, un símbolo que no recordamos y en nuestra madre.

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2 comentarios

  1. “Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista todo lo que te resulta familiar y confortable de tus amigos y tu casa. Estás todo el tiempo en desequilibrio. Nada es tuyo excepto lo más esencial: el aire, las horas de descanso, los sueños, el mar, el cielo; todas aquellas cosas que tienden hacia lo eterno o hacia lo que imaginamos como tal”. – Cesare Pavese

    Bendito universo por permitirles encontrarse con personas como María y Don Honorio, con el alma bella.

    No hay nada más hermoso que contemplar las carreteras y paisajes que te ofrece el viaje.

    Gracias por compartir

    Le gusta a 1 persona

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